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Apuestas deportivas por Internet (reflexiones de un diletante)

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Introducción

Las apuestas deportivas por Internet vinieron a España procedentes, como casi todo hoy en día, del mundo anglosajón. En el año 2005 apenas operaban tres o cuatro casas de apuestas y para la mayoría de los españoles era un juego casi desconocido. Tras estudiar el funcionamiento básico de este juego de azar llegué a la conclusión de que probablemente no encajaría dentro de la idiosincrasia española; en efecto: aquí se han preferido tradicionalmente juegos con muy poca inversión de capital y que ofrecen beneficios altísimos con probabilidades muy bajas (loterías, quinielas, primitivas,...). Las casas de apuestas deportivas ofrecen por el contrario beneficios muy bajos con probabilidades moderadas. Si la probabilidad no es muy baja, cunde en los apostantes la falsa sensación de que es relativamente fácil ganar, lo que les lleva a apostar cantidades más grandes de lo que sería razonable en muchas ocasiones.
Desgraciadamente me equivoqué: desconozco el volumen de negocio que mueven estas empresas en España; probablemente sea aún muy inferior al de las quinielas y loterías tradicionales, pero no debe de ser nada pequeño si atendemos al continuo bombardeo publicitario en programas radiofónicos deportivos. Además algunas de esas casas son patrocinadoras de grandes equipos de fútbol españoles.

Apuestas ganadoras... ¿existen?

Mi interés por este tipo de apuestas deportivas ha sido siempre más intelectual que lúdico; en efecto: hubo un tiempo en que jugué (siempre con moderación), pero como mucha otra gente antes y después, acabé muy desencantado y abandoné. No fue hasta que hice un estudio con cierta rigurosidad matemática sobre este juego (archivo pdf) cuando pude argumentar la razón de ese descontento. En el estudio citado se exponen, entre otras cosas, las condiciones que deben cumplir las cuotas o coeficientes de ganancia de un acontecimiento deportivo para obtener una apuesta ganadora (surebet), esto es, aquélla en que con independencia del resultado que acontezca obtenemos siempre un beneficio económico. En la siguiente hoja Excel (archivo xls) podrá el lector encontrar un sencillísimo verificador de apuestas ganadoras. Ni que decir tiene que este tipo de apuestas son casi quiméricas: se dan en ocasiones muy raras, no suelen ofrecer beneficios muy altos y requieren de una infraestructura y logística de la que el jugador de a pie no dispone. En efecto:

  • Debemos poseer cuenta y capital en un gran número de casas de apuestas, pues no sabemos a priori en qué subconjunto de las mismas va a surgir la apuesta ganadora. Además, ésta jamás aparecerá si sólo jugamos en una casa.
  • Debemos ser capaces de comparar, casi en tiempo real, los coeficientes de ganancia que para un mismo acontecimiento ofrecen todas las casas en las que nos hemos registrado.

Lo anterior requiere de tal despliegue de medios y de tantas horas de trabajo para la comparación de coeficientes (o para el diseño de software de comparación automática) que sale más rentable casi cualquier trabajo por cuenta ajena con una jornada laboral de ocho horas. :-)

Beneficios obtenidos por las casas de apuestas

Al igual que el resto de empresas, la casas de apuestas por Internet se crearon para ganar dinero. Esto es lícito. Pero al contrario que muchas otras empresas, el riesgo que asumen es muy pequeño, ya que son capaces de garantizarse un márgen de beneficio esperado bastante alto. Como veremos a continuación, ofrecen un beneficio muy superior al de otros juegos de azar bien conocidos. Por otra parte todas estas empresas hacen negocio con el dinero de los españoles, pero muchas de ellas no pagan impuestos al Estado español, pues están radicadas en paraísos fiscales como Gibraltar o Malta. No sé si esto es ilegal, pero al menos sí es ilícito (en el sentido de que evidencia una flagrante falta de ética).

Cuando un casino opera una ruleta europea sabe que, en promedio, va a obtener un 2,70% de beneficio sobre todo el capital apostado. ¿Qué beneficio esperado obtiene una casa de apuestas por Internet? Un sencillo cálculo sobre acontecimientos deportivos para los que sus posibles resultados tengan una probabilidad muy similar de acontecer (como un partido de tenis entre dos rivales del mismo nivel) nos indica que el beneficio esperado es, por lo general, superior al 8%. Se puede argumentar que las casas de apuestas tienen un riesgo mayor al aquilatar las probabilidades de los acontecimientos sobre los que ofrecen apuestas y por ende se curan en salud bajando los coeficientes de ganancia. Esto es verdad, pero no es menos cierto que también hacen variar los coeficientes de ganancia en función de la tendencia de apuestas de los jugadores. Es algo así como si la recompensa por acertar al rojo en una ruleta dependiera del número de personas que apostaron al rojo durante un lance anterior del juego, de manera que, si fueron muchas, el premio presente puede reducirse a voluntad.

Las casas de apuesta fijan (o hacen variar) sus cuotas o coeficientes de ganancia de modo que se aseguren (en sentido estadístico) una ganancia que es bastante superior a la de una ruleta de casino. Si su margen de beneficio no fuese tan grande, no podrían ofrecer regalos de cincuenta o cien euros al efectuar el registro un nuevo cliente. Si lo hacen es porque tienen la plena seguridad de que recuperarán con creces dicha inversión. ¿Conoce el lector algún casino en que le regalen dinero para empezar a jugar?

Pero entonces: ¿por qué se apuesta tanto? Bien, debo admitir que no sé cuánta gente juega, ni cuánto dinero apuesta un jugador medio. He conocido a muchas personas que se han registrado en estas casas atraídas por la añagaza que suponen los bonos regalo, pero igualmente he conocido a muchas personas que, como yo, se han desencantado y han dejado de jugar. Supongo que, salvo en el caso de jugadores profesionales (con muchísimos medios) o de adictos al juego, el descontento acaba apareciendo tarde o temprano. Esta sensación no sobreviene con tanta frecuencia en los juegos de azar tradicionales (más acordes con carácter español) donde la probabilidad de acierto es muy pequeña, pero la inversión necesaria es mínima y el premio soñado grandísimo. En las casas de apuestas, para la misma inversión, el premio es infinitamente menor (aunque con mucha más probabilidad). Esa falsa seguridad que da una probabilidad «suficientemente» alta es lo que hace que al final algunas personas apuesten más dinero del que pueden, empobreciéndose ellas a la vez que engruesan las arcas de las casas de apuestas.

Conclusiones

Si jamás ha tenido relación con una casa de apuestas y tampoco se cree nada de lo que ha leído aquí, es usted libre de experimentar por sí mismo el descontento en que han caído tantas y tantas personas (sólo le deseo que por el camino no quede atrapado en las garras de la adicción).
Si por otra parte tiene capital para apostar, esto es, no necesita ese dinero para nada, búsquese un juego de reglas mucho más transparentes (de probabilidades claras y de coeficientes de ganancia fijos) y, pese a lo que aconsejan muchos, no juegue nunca poco a poco: apueste todo de golpe y, tanto si pierde como si gana, tómese un refresco o una copa y váyase con viento fresco... Todos los juegos de azar son perdedores, tanto más cuanto más tiempo los practique.

(Artículo a la salud de mi amigo Paco. ¡Qué digo!, de mi gran amigo Don Francisco de Asís).